Balas de papel

Salvador Lupi
Soldados en Burkina Faso.

Una vez en alguna cafetería de Buenos Aires hubo dos hombres que conversaron sin enfrentar el ego. Hablaron durante días, mientras Orlando Barone, curioso por las mentes excepcionales, escribía en un papel todo aquello que se decían. De ahí publicó un libro al que llamó Diálogos de Borges y Sabato y, en una de sus páginas, trataron con ojo de buen narrador la conformidad de la prensa con el día a día.

Borges decía algo como que nadie piensa que deba recordarse lo que está escrito en un diario. Un diario, decía, se escribe para el olvido, deliberadamente para el olvido. En la misma línea, Sabato insistía: “sería mejor publicar un periódico cada año o cada siglo. O cuando sucede algo verdaderamente importante, ‘El señor Cristóbal Colón acaba de descubrir América’. Título a ocho columnas”.

Ernesto Sabato se preguntaba: “¿Cómo puede haber hechos trascendentales todos los días?

Juan Carlos Onetti, en las décadas donde las noticias de fuera había que esperarlas junto a la máquina de teletipos, decía que pasaba las noches enteras esperando informaciones de los aliados que combatían a los nazis, como quien espera en el pasillo de un hospital el informe médico de un familiar enfermo. “Los rusos a 93 kilómetros de Berlín”.

Es difícil encontrar respuestas cuando lo único que se tienen son preguntas, y casi siempre coincide que quien se hace esas preguntas está incapacitado para resolverlas por sí mismo. Y la letra caduca se hizo carne, y lo llamaron periodista. Luego vino la deshumanización de occidente y al periodista había que robotizarlo o algo así. Ante la desidia del copypaste (copia y pega) y la sobreinformación en el ‘primer mundo’, hubo periodistas que empezaron a contar los efectos colaterales de los Estados del Bienestar consolidados en Norteamérica y Europa tras la creación de los mercados financieros.

Una vez, en un lugar llamado Burkina Faso, dos periodistas españoles fueron asesinados. Trabajaron durante años ante el peligro, mientras su país, enfermo por la infantilización de la clase política y la caída de la razón y la moderación, asistía con la inquietud de un perro ‘enmallao’ a las balas de papel disparadas al buzón de Correos.

Roberto Fraile y David Beriain, asesinados entre el 26 y el 27 de abril de 2021, eran periodistas que contaban hechos trascendentales casi todos los días, el pilar anacrónico en el que se apoyarán los historiadores fieles a la Historia. La Historia de los suburbios del mundo, donde las balas que se disparan no son de papel.


Salvador Lupi

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