Borrados del mapa

Me han pedido muchas veces que resuma o que explique de que va el conflicto palestino. Siempre me ha costado hacerlo de manera breve y objetiva, ya que al ser de origen palestino no puedo serlo.

Casi todas las veces que me lo han pedido ha sido acto seguido de algún conflicto que ha sucedido a lo largo de los últimos 20 años. La verdad que es imposible contarlo sin contar la historia de los dos. Palestina (antigua colonia inglesa cedida) y el pueblo israelí (provenientes de Europa) con un nuevo y silencioso éxodo de los países musulmanes.

Siempre me gusta diferenciar aquí a los sionistas, los culpables en gran medida de este conflicto, los defensores de la tierra prometida. Una tierra que expropian a golpe de tanque, que silencian al resto del pueblo israelí, que no quiere pagar ese precio.

Un niño se enfrenta a un tanque en Palestina. Fuente: Asamblea de Cooperación por la Paz.

El pueblo israelí ha sufrido un repudio histórico muy conocido, una persecución y un maltrato que los ha llevado, en mi opinión, a una insensibilización casi total. Es un estado militarizado, famoso mundialmente por su servicio militar y muchas de sus peculiaridades. El que tenga algo de curiosidad e indague, se sorprenderá aún más. Pero cuando todo lo que te rodea es enemigo, ya sea cristiano o musulmán, se hace imprescindible dicha seguridad.

Siempre se resume todo en una guerra por una dichosa ‘tierra santa y prometida’ bañada de sangre y lágrimas durante siglos. Una tierra sometida prácticamente desde el imperio romano.

Hace tiempo desistí de visitarla. La dificultad para entrar, con sus grandísimas medidas de seguridad, la limitación de movimientos y los toques de queda a las 16 horas o 18 horas, hicieron que al cumplir la mayoría de edad decidiese no volver. Por suerte, Ramallah o El-Bireh, las ciudades que visitaba, no son comparables al calvario que sufren día a día en la franja de Gaza. Tengo muy buenos recuerdos de la infancia, de olores y sabores que nunca olvidaré. Desgraciadamente también tengo muy malos recuerdos de situaciones surrealistas que no me gustaría volver a vivir ni presenciar. Situaciones en las que ves que ni tu vida, ni los que te rodean, valen nada.

Nunca se me olvidará un viaje a través de Jordania en el que pasaríamos allí unos días y posteriormente cruzaríamos la frontera con Israel. Fueron ocho horas larguísimas de controles muy estrictos. A mi padre le hicieron pasar por otro lado, separándonos, dado que su origen es palestino. Una vez superados todos los controles de la frontera, nos pusimos en marcha para llegar a Ramallah.

Una vez en el taxi, que disponía de todos los permisos necesarios para poder entrar o salir de Israel, sentimos bastante alivio. Este alivio se tornó en temor cuando nos acercamos a un puesto de control. A escasos metros, mi madre comenzó a gritar que cerrásemos los ojos: «¡¡MIRAD A VUESTRA DERECHA!!». La curiosidad pudo vencerme. Lo que vi era otro taxista que había sido asesinado en ese puesto de control. Su cara había quedado irreconocible.

El taxista que nos llevaba sufrió un ataque de pánico. Mi padre consiguió calmarlo y por suerte pudimos superar el control llegando a casa de una pieza.

Hoy en día hablar de Palestina con su capital Jerusalén y buscarla en Google maps para explicarle a mis alumnos dónde se encuentra, o de dónde es mi padre, me supone ver la dura realidad de que fue un sueño, ni siquiera existe, es Israel que ha decidido borrarla, utilizando como capital a Jerusalén y olvidando a Tel Aviv. Jerusalén ha sido cuna de las tres grandes religiones, lo que la hizo ser la ciudad más codiciada del mundo. Históricamente ha pasado de imperio en imperio sin problemas de convivencia entre religiones.

Los últimos conflictos siempre serán un caldo de cultivo perfecto para que una nueva generación de los dos pueblos prosiga con la guerra que lleva ya más de 70 años.

Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el pensamiento de Nuevo Campo Mediático. Puedes consultar las NORMAS DE PUBLICACIÓN aquí.

Tarek Abdo Arroba

Ingeniero Técnico Industrial en Electrónica Industrial. Profesor de informática en el I.E.S Lazarillo de Tormes (Escalona).
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