CYBORG: animal-humano-máquina

Plataforma de investigación y creación alrededor del arte de la performance y del arte contemporáneo. Fuente: Mundo Performance

“Las máquinas se encuentran inquietantemente más vivas y nosotros aterradoramente inertes. Las líneas entre lo natural y lo artificial son ambiguas”

Donna Haraway [1]

Donna Haraway, la bióloga estadounidense y considerada feminista, crea constancia en su texto más afamado ‘El manifiesto Cyborg’ (1984) de una profunda reflexión sobre el significado de ser hombre, mujer o cualquier tipo de persona después de la gran revolución cibernética y de la digitalización mundial, ya desde finales el siglo XX. Lo hace por medio de una metáfora irónica y satírica de un quiebre en la división entre lo humano y lo animal, animal humano y máquina, así como lo físico y no físico; para revisar las nociones establecidas de género y feminismo.

En su rechazo a los rígidos límites del patriarcado universal para Haraway no existe, por ejemplo, en el hecho de ser mujer una vinculación natural a las demás mujeres. Esta pretensión de Haraway de “erradicar el género” como noción, es decir, como concepto limitante; defiende una exploración de los enfoques feministas relacionados con las políticas identitarias. Moverse más allá de las nociones establecidas sobre el género y el feminismo.

La creencia de que ya no existe una distinción entre la vida natural y las máquinas artificiales hechas por el ser humano, nos explicaría la hibridación que la cultura de la alta tecnología provoca hacia nuestros clásicos conceptos dualistas. Es lo que Haraway denomina como “dualismos antagónicos”, tan extendidos en nuestra cultura occidental, que rigen nuestras vidas desde unas lógicas sistémicas y unas prácticas de dominación para las mujeres, cualquier persona que no tenga el color de piel “blanco”, la clase obrera, para la naturaleza, los animales y, en definitiva, “todos los que fueron construidos como otros”.

Estos dualismos están en competencia unos con otros creando de este modo relaciones paradójicas de dominación: Dios/hombre, hombre/mujer, mente/cuerpo, cultura/naturaleza, civilizado/primitivo, verdad/ilusión, bien/mal, yo/otro, etc. Haraway pone en manifiesto un sujeto político híbrido y mestizo que está lleno y atravesado de todas estas contradicciones en la construcción de la identidad y sus relaciones de poder. Para así, de este modo, empezar a lograr a romper estructuras limitantes para el ser humano y su entorno.

Esta reconstrucción de la identidad (no naturalista y no exclusiva) que propone Haraway en su Teoría Cyborg, pretende unir todas las coaliciones políticas en planos de afinidades más que en identidades, es decir, construir los propios grupos de opción y, también, desafiar la categorización del género. Muchos han considerado que lo que pretende Haraway es una declaración pos-género; sin embargo, para ella no es así ya que considera que las categorizaciones de género aún predominan y son muy significativas y explicativas, pero insiste en que son también muy problemáticas. De ahí la importancia de ser revisadas como categorías de identidad, e incluso llegar a eliminarlas.

Estas bases de la Teoría Cyborg de Haraway se han postulado como una gran crítica al movimiento feminista, lo que resulta positivo y efectivo para la constante necesidad de exploración y estudio de las construcciones humanas. Esto mismo ha causado también multitudes de usos académicos y en medios digitales, como plataformas de Internet y redes sociales. Una esclarecedora muestra de esto se está produciendo desde el movimiento ciberfeminista. Se considera que este movimiento puede ser una propuesta neo-feminista, donde las mujeres que ocupan posiciones privilegiadas y de acceso a la tecnología están generando, desde el mundo virtual, nuevos modelos e identidades contrahegemónicos.

El ciberfeminismo está adaptado a un entorno ambivalente, fluido, mixto y contradictorio en un mundo tecnológico también teñido de la dominación hegemónica patriarcal. Tal vez por esto y por el quiebre que Haraway le da a la imagen de la “diosa” en la mujer, muy seguido por algunas ciberfeministas, así como el no enfocarse directamente en lo cyborg; surgen algunos grupos de mujeres activistas y artistas en medios digitales y de comunicación. Para muchos estas manifestaciones desvían gran parte de lo que manifiesta Haraway en su teoría. No obstante, estos grupos y movimientos ciberfeministas tienen una gran repercusión mediática, principalmente a través de Internet. Veamos algunos interesantes ejemplos:

  • VNS Matrix [2]: fue un grupo de artistas y activistas australianas surgido a principios de los años 90 que escribieron el primer Manifiesto Ciberfeminista. Varias personas creen que en realidad se desvían de la teoría propuesta por Haraway. Sin embargo, ellas lo consideraron precisamente un homenaje a su teoría. Sus prácticas activistas estuvieron centradas, principalmente, en el papel de las mujeres en la tecnología y el arte. Algunos de sus afamados lemas fueron: “prefiero ser un cyborg a una diosa” o “el clítoris es una línea recta hacia la matriz”. ALL NEW GEN (1992-1993) es uno de sus proyectos más elogiados y completos. Presentado como propuesta de videojuego femenino que supone una transgresión a los géneros binarios y al mundo machista de los videojuegos, fue una invitación “contra práctica” feminista en las artes electrónicas. Lo que se conoce dentro de estos mundos virtuales como hackeando el patriarcado.
VNS Matrix: All New Gen. 1992.
Fuente: FISEA’93: Fourth International Symposium on Electronic Art
  • Guerrilla Girls [3]: es un colectivo anónimo (podría ser cualquiera en cualquier parte) de artistas feministas y antirracistas, creado en Nueva York en 1985. Usan máscaras de gorilas, el humor e imágenes escandalosas para exponer los prejuicios de género y étnicos. Así como también fuertes críticas a la corrupción política, al arte, el cine y la cultura pop. Creen en un feminismo interseccional que lucha contra la discriminación y apoya los derechos humanos para todas las personas y todos los géneros. Realizan cientos de proyectos en todo el mundo. Estas chicas guerrilleras toman la figura metafórica del cyborg y la rareza como forma de rebeldía operativa.
Cartel “¿Tienen que estar desnudas las mujeres para entrar en el Museo Metropolitano (Nueva York)? Menos del 5 % de los artistas expuestos en secciones de arte moderno son mujeres,
pero el 85 % de los desnudos son femeninos”.
Fuente: Descubrirelarte.es
  • Riot Grrrl [4]: en los años 90 en EE.UU. nació este movimiento feminista desde la música y se expresó como fanzine. Un tipo de feminismo punk en formato cómic que critica la “falocracia del rock”. Entre sus premisas está el reivindicar la libertad individual de la mujer y ponen en cuestionamiento temas como el sexismo en las profesiones artísticas, los abusos y el acoso, las nuevas formas de sexualidad desde una perspectiva feminista, en contra de la hipersexualización del cuerpo femenino (cosificación), etc. Esta expansión del feminismo, que se suele enmarcar en la tercera ola, explica que no existe un único modelo de mujer, si no que existen muchos y muy diferentes determinados por sus circunstancias sociales, personales, espirituales o étnicas. Las Riot Grrrls enfatizarán y pondrán de manifiesto que el punk, el rock, el hardcore y el heavy metal también son espacios para mujeres.
Photoillustration by Michael Renaud. Fuente: pitchfork.com
  • Donestech [5]: es un colectivo catalán creado en 2006 que desde el mundo académico impulsa la investigación ciberfeminista, es decir, crear un espacio para repensar la tecnología y sus representaciones. El proyecto Código LeLa es una enorme investigación que relaciona a las mujeres con las tecnologías para mejorar sus condiciones de participación en ellas, denunciar su discriminación y formas de exclusión directa o indirectamente, visibilizar su rol, contribuciones y cómo estos roles y estereotipos de género influencian en el universo tecnológico.
  • Ana Belén Rivero [6]: es una ilustradora, dibujante e historietista española que con su personaje coño en Facebook e Instagram consiguió una gran repercusión en redes sociales. Elaboró un cómic protagonizado por ella misma y su coño, representado como «una nube de pelos con ojos, brazos y patas». A través de este personaje y las situaciones a las que se enfrenta, desde un punto de vista divertido, busca romper con los tabúes sobre la sexualidad femenina. Asimismo, ha publicado las obras Somos pobres en euros pero ricos en pelos de coño en 2013, Mens Sana in Corpore… ¡ni tan mal! en 2015 y Señora en 2018. Rivero colabora con la revista satírica El Jueves, entre otras. En sus propias palabras describe la necesidad del “humor como catarsis en un mundo que se está volviendo idiota”.
#10 / ¡¡Coño!! 2015. Fuente: Verkami.com

Existe un largo recorrido de ejemplos de mujeres académicas, artistas, periodistas, etc., que se mueven en el espacio virtual desarrollando lo que han denominado como el ‘software libre y hackers contra el sistema opresor patriarcal‘. Muchas han tomado la frase de Haraway “prefiero ser cyborg que diosa” como una manera de ser híbrida, distinta, mestiza y activista. Sin embargo, hay que aclarar que la visión de “diosa” es conceptualizada, desde estos movimientos aquí expuestos, desde características puras, bellas y pasivas. Lo cual difiere muchísimo de otros movimientos de mujeres en aras de la ‘cultura de la Diosa’, pero esta es otra cuestión muy amplia que merece un desarrollo aparte.

Las rígidas líneas de la identidad como fundamento de género se ven aquí desdibujadas. La creencia de la no distinción entre la máquina y el organismo, un ser contemporáneo fusionado y confundido entre humano-máquina, que no necesita de distinciones, está más vivaz que en cualquier otro momento de la historia. Las distinciones son ambiguas, la profecía de Haraway está cumplida y aún queda mucho más por ver.

Algunos de estos grupos y movimientos del ciberfeminismo que hemos visto en este texto, son muy criticados y generan gran controversia tanto fuera como dentro del movimiento feminista. Algunas mujeres (principalmente ellas) creen que fomentan un odio virtual, que son una amenaza feminista, que son vulgares y originan una guerra en el ciberespacio. Otras, sin embargo, lo ven como un manifiesto y declaración de principios de liberación de las personas más allá de géneros, etnias, dualidades opresivas y antagónicas, así como una potente y necesaria libertad de expresión. Lo que es un hecho es que estas manifestaciones son múltiples y están al alza en tiempos en los que el humano y la máquina coexisten como un único ser complementario.

¿Qué pasará más adelante?

Notas:

[1] Haraway, Donna (1984) Manifiesto Ciborg. El sueño irónico de un lenguaje común para las mujeres en el circuito integrado. Traducción de Manuel Talens con pequeños cambios de David de Ugarte. https://xenero.webs.uvigo.es/profesorado/beatriz_suarez/ciborg.pdf

[2] https://vnsmatrix.net/the-artists

[3] https://www.guerrillagirls.com/

[4] https://masdecultura.com/literatura/riot-grrrl-mas-famosas-del-comic/

[5] https://www.donestech.net/

[6] https://anabelenrivero.tumblr.com/

Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el pensamiento de Nuevo Campo Mediático. Puedes consultar las NORMAS DE PUBLICACIÓN aquí.

Ana Fernández Martín

Doctoranda en la UCLM en el programa de Humanidades, Artes y Educación con especialización en Antropología y cuestiones de género. Máster oficial de Antropología Aplicada: entre la diversidad y la globalización en la UCLM. Diplomada en Educación Social por la UCLM. Beca Iberoamericana en la BUAP de Puebla, México en la Licenciatura de Antropología Social. Estancia de cinco años en Puebla, México, desarrollando nociones en artes escénicas y estudios culturales y tradicionales de la cultura mexicana.
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