El futuro del periodismo (I). El periodismo lento

En estos días en los que los niveles de audiencia se han convertido en la mayor de las preocupaciones de los medios de comunicación, conviene detenerse y hacer una relectura de lo que ya anticipamos en La coyuntura en el cambio de paradigma.

Es conocida la profunda crisis económica, profesional y de confianza que atraviesa el periodismo desde la llegada de Internet y de todo el ecosistema digital. Pero en estas líneas nos centraremos en la referida a la crisis de confianza y de credibilidad.

Se ha podido comprobar que vivimos en un entorno digital acelerado donde se prima la inmediatez de las publicaciones, donde los medios de comunicación compiten por ser los primeros en difundir las noticias y donde cualquiera puede estar informado las 24 horas del día.

La velocidad con la que se transmite la información y sus flujos han propiciado, por un lado, una sobreabundancia de información que es casi imposible de absorber y, por otro, un empobrecimiento del código deontológico. Valores como el de la veracidad de la información, la objetividad y la pluralidad, se encuentran ahora en tela de juicio porque los medios publican sus contenidos, noticiosos o de entretenimiento, de forma anárquica y con una dudosa relevancia buscando la mayor de las audiencias.

Este apremio por alcanzar mayores niveles de difusión a través de la velocidad con la que se publica una noticia no es novedoso. Pierre Bourdieu en Sobre la Televisión (1996) ya señalaba la presión de los periodistas por las métricas de las audiencias, que desembocaban en una corriente de discursos triviales [1]. Es verdad que la rapidez de la información resuelve algunas necesidades básicas de la audiencia, pero lleva consigo el lastre de no contrastar los hechos ni las fuentes.

Frente a esta celeridad de la información y a esta mercantilización de la actualidad, existe una corriente alternativa que cambia el modelo del periodismo tradicional. Se trata del movimiento periodismo lento o slow journalism, que nació en los años 80 y que rechaza la lógica de lo inmediato para focalizarse en cubrir las necesidades de los ciudadanos, ofreciendo informaciones de mayor análisis y profundidad.

Es una corriente global que surge de la necesidad por reducir esa presión por los tiempos de publicación, que persigue hacer otro tipo de periodismo a través de la revalorización de la calidad de los contenidos y de la creatividad periodística.

Contra esa abrumadora cantidad de noticias estandarizadas de los medios tradicionales, cuyo modelo de negocio se sustenta en el clickbait y en la publicidad, el periodismo lento se erige como un chaleco salvavidas para los periodistas que desafían el ciclo continuo de 24 horas/7 días a la semana porque les permite publicar de forma semanal, mensual o trimestral contenidos de mayor calidad. No entiende de extensiones, sino que, en la búsqueda de la calidad y del rigor, restituye un formato más extenso y vuelve a poner en el escaparate géneros como el reportaje, el ensayo, la crónica o la entrevista [2]

A pesar de que en España este concepto no ha sido explotado, el periodismo lento ha calado a nivel internacional en países como Estados Unidos, Francia, Alemania, Reino Unido o Italia. En este último es donde opera Slow News, un proyecto que lidera el periodista italiano, Alberto Puliafito, y que incentiva la reflexión y el debate a través de sus contenidos.

Puliafito reclama una forma diferente de hacer periodismo, más pausado y sosegado, porque en este entorno digital acelerado, donde existe una sobreabundancia de la información, es el único modo de “reducir el ruido que produce la desinformación”. Y una de las claves pasa por revalorizar la calidad de los contenidos:

 

“Ser los vigilantes de los estamentos más poderosos significa ofrecer a la gente herramientas para que se informen de manera responsable y hagan mejores elecciones. El periodismo lento se aleja del ritmo frenético de las noticias de última hora y se centra en temas fundacionales. Es decir, en lugar de hablar del político que ha enfermado, se analiza la situación de la salud pública y cómo mejorarla. Así, los contenidos se convierten en un activo real que puede revisarse con el tiempo”, Alberto Puliafito [3]

 

Como director de este proyecto tengo que subrayar que, además de las nociones de Pierre Bourdieu,
NCM sigue las líneas básicas de esta filosofía mediática que siguen plataformas como Slow News, y que nosotros plasmamos en ¿Por qué la necesidad de constituir un Nuevo Campo Mediático? [4]

Nuevo Campo Mediático persigue demostrar que existe otra manera de hacer periodismo. Buscamos romper con el modelo hegemónico de la inmediatez apoyándonos en los valores de la pluralidad, la libertad, la crítica y la solidaridad para esbozar un entorno simbólico que permita construir las certidumbres periodísticas.

Alberto Puliafito asegura que hay que ofrecer un servicio -que no un producto- con valor a la gente y trabajar para el correcto funcionamiento de una democracia. Pero para ello, el modelo de periodismo tradicional debe cambiar y acoger algunas líneas teóricas del movimiento slow journalism: erradicar la mercantilización de las noticias de actualidad, primar la calidad del contenido sobre la inmediatez y diferenciar la información periodística de la publicitaria.

La otra clave de este movimiento es entender que la ciudadanía es quien debe valorar ese contenido de calidad, entendido como servicio, y sustentar los trabajos periodísticos. Hasta que eso no cambie los riesgos estarán ahí y, en muchos casos, sufrimos ya sus consecuencias, a imagen y semejanza de la siguiente afirmación de George Orwell: “Cuanto más se desvíe una sociedad de la verdad, más odiará a aquellos que la proclaman” [5]

Notas

[1] Bourdieu, P. (1996). Sobre la televisión. Barcelona. Editorial Anagrama.

[2] Rosique-Cedillo, Gloria; Barranquero-Carretero, Alejandro (2015). “Periodismo lento (slow journalism) en la era de la inmediatez. Experiencias en Iberoamérica”. El profesional de la información, v. 24, n. 4, pp. 451-462.

[3] ‘El periodismo lento es un anticuerpo que lucha contra la desinformación’ (2020). Nogueira, R. Entrevista para el portal digital ‘ethic’. Obtenido de: https://ethic.es/2020/10/slow-news-alberto-puliafito-awff/

[4] Del Pino, D., “¿Por qué la necesidad de constituir un Nuevo Campo Mediático?”, disponible en: https://nuevocampomediatico.es/por-que-un-nuevo-campo-mediatico/

[5] Orwell, G. (2017). El poder y la palabra. 10 ensayos sobre lenguaje, política y verdad. Madrid: Debate.


Luis Velasco

Graduado en Periodismo por la Universidad Nebrija. Como comunicador ha desarrollado sus funciones en los medios de La Voz del Tajo, Público.tv y 20 Minutos.
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