El futuro del periodismo (VI). Sugerencias algorítmicas

El teórico de la comunicación, Marshall Mcluhan, escribía en Comprender los medios de comunicación que “modelamos nuestras herramientas y éstas nos modelan a nosotros” [1].

En la actualidad, Internet se ha tornado como una experiencia individualizada que se adecúa a nuestros prejuicios y pensamientos. Algo palpable dado el proceso de filtración llevado a cabo a cabo por los algoritmos de las distintas plataformas donde consumimos la información, a través del cual se nos muestran los productos o contenidos relacionados con nuestra forma de ver la realidad, mientras que al mismo tiempo se nos invisibiliza todo lo que no esté bajo ese punto de vista. Todo lo que no entre bajo ese prisma individual y personificado es como si no existiera.

Twitter, Facebook, Instagram, Youtube… son espacios que utilizan el mismo patrón en sus muros o feeds al personalizar los contenidos que consumimos tras rastrear y analizar nuestra actividad en Internet. Por ejemplo, en la plataforma audiovisual Youtube, encontramos una sección denominada “sugerencias para ti”; en Twitter, Facebook o cualquier otra red social similar, se nos sugiere agregar o seguir perfiles que están relacionados con nuestros intereses. En este sentido, Eli Pariser escribía en El filtro burbuja que nuestras pantallas son “cada vez más una especie de espejo unidireccional que refleja tus (nuestros) intereses, mientras los analistas de los algoritmos observan todo lo que clicas” [2].

Pariser describe muy bien la evolución de Internet y de los buscadores como Google; y sitúa los comienzos de este proceso de personalización de los contenidos en el año 2009. Al principio, cuando escribíamos en Google, por ejemplo, ‘Partido Popular’, el buscador nos mostraba todos los sitios donde aparecían las palabras ‘Partido Popular’. Ahora, tras acumular toda la información del usuario a través de los distintos sensores que identifican dónde estamos, cuáles son nuestras preferencias y la clase de sitios web que visitamos, el buscador nos muestra los resultados más relevantes según nuestro perfil.

“Saber que una ardilla se muere delante de tu casa en este momento puede ser más relevante para tus intereses que el hecho de que la gente se muera en África”, dijo el fundador de Facebook, Mark Zuckerberg [3].

Así las cosas, la burbuja filtro tiende a “amplificar de forma drástica el sesgo de confirmación”, a ofrecer aquellas informaciones que coincidan con nuestras ideas acerca del mundo y que refuercen nuestras creencias. Por el contrario, los contenidos que nos inviten a pensar de otra manera, sencillamente no existen para los algoritmos y, por ende, no forma parte de la realidad de los usuarios, que permanecen en un circuito de información cerrado, y les priva de revisar o fortalecer sus creencias.

La mecánica es bien sencilla. Si regularmente consumimos un medio o compartimos noticias determinadas de éste, el medio aparecerá en nuestras redes sociales; si leemos un libro, vemos una película o si compramos un vuelo a California (EE. UU.), nos aparecerá un destacado o un anuncio sobre el autor del libro, sobre el director de la película o surgirán ofertas de vuelos personalizados. Como brota el hombre en el bancal de Amanece que no es poco de José Luis Cuerda.

Escena de la película ‘Amanece que no es poco’ de José Luis Cuerda.

“Al igual que una lente, el filtro burbuja transforma de forma invisible el mundo que experimentamos mediante el control de lo que vemos y lo que no vemos. Interfiere en la interacción entre nuestros procesos mentales y nuestro entorno exterior. En cierto modo, puede actuar como una lupa, ampliando útilmente nuestra visión de algún nicho de conocimiento”, señala Pariser [4].

De esta manera, la ciudadanía se enfrenta a la desinformación, a las noticias falsas, a los algoritmos sesgados y a las cámaras eco, es decir, a la amplificación y transmisión de las ideas o de las creencias en un sistema cerrado donde las visiones opuestas, que permiten cuestionar nuestras convicciones, son censuradas u omitidas. Y los medios de comunicación no son desconocedores de estos efectos devenidos de la red de Internet.

Por ello, el periodismo como servicio público se erige como la mejor manera de ampliar nuestra visión del mundo y de la realidad, como forma de luchar contra la polarización de los espacios y de la esfera pública, como medio para ensanchar nuestros puntos de vista y exponer nuevas ideas.

Internet ha transformado el mundo, pero hace falta reivindicar nuevos espacios de pensamiento, como hacemos desde Nuevo Campo Mediático, para generar “estructuras e inercias que traten la información desde una atalaya más reflexiva y nos permita abrir caminos en los lúgubres y sombríos horizontes del futuro” [5].

Notas

[1] McLuhan, M. (1996). Comprender Los Medios De Comunicacion/ Understanding Media: Las Extensiones Del Ser Humano/ the Extensions of Man. Pág. 11. Barcelona, España: Paidós Ibérica Ediciones S a.

[2] Pariser, E. (2017). El filtro burbuja: Cómo la web decide lo que leemos y lo que pensamos. Barcelona, España: Taurus.

[3] Ibidem. Pág. 6

[4] Ibidem. Pág. 53

[5] Pino, D. (2021). La sombra de Nietzsche. Recuperado de https://nuevocampomediatico.es/la-sombra-de-nietzsche/

Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el pensamiento de Nuevo Campo Mediático. Puedes consultar las NORMAS DE PUBLICACIÓN aquí.

Luis Velasco

Graduado en Periodismo por la Universidad Nebrija. Como comunicador ha desarrollado sus funciones en los medios de La Voz del Tajo, Público.tv y 20 Minutos.
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