El silencio presente del lenguaje

“Porque es impresionante, Fedro, lo que pasa con la escritura
y por lo que tanto se parece a la pintura. En efecto, sus vástagos
están ante nosotros como si tuvieran vida; pero si se les pregunta algo,
responden con el más altivo de los silencios.
Lo mismo pasa con las palabras.”
(Platón, Fedro, 275d-e)

No se percibe el silencio sin ruido, así como no se entiende el lenguaje sin silencio. El silencio está presente desde el inicio de la comunicación -incluso antes-. Kant nos advertía de que el conocimiento es experiencia; entonces si la experiencia es memoria, el conocimiento también lo es surgiendo ambos del silencio. El silencio guarda el discurso del pasado.

Como muestra Platón en sus discursos con Sócrates, éste aludía al silencio como una -esperada- respuesta. ¿Cómo entender el silencio? El silencio tanto como signo es lenguaje. El silencio habla, y se calla; el silencio llama, y responde; el silencio muestra, y esconde; el silencio acompaña, y anhela. Podemos hablar del silencio como la máscara del lenguaje.

El silencio existe en el lenguaje, sigue sus propias normas, y aporta significados. A diferencia de la palabra, que necesita ser hablada, el silencio es en sí mismo sin dejar de serlo en su nombramiento. Así como la palabra, el silencio alude a la culturalidad. Una culturalidad tan milenaria como exquisita, porque si el diálogo es inmediato y el escrito pierde esa inmediatez, ¿qué temporalidad podemos aportar al silencio?, ¿cuál es el espacio en el que interactúa?, ¿cómo traducimos su frontera al cambiar de semiosfera? [1] El silencio no solo está presente en el lenguaje también es su presente.

La importancia de la traducción del diálogo dota a la hermenéutica de un sentido intrínseco en el texto y como indica Emilio Lledó “el principio de la hermenéutica, el riguroso compromiso de acompañar la muda soledad de la letra con un discurso que, paralelamente, vaya despertando el sentido oculto, o simplemente, vaya adquiriendo la responsabilidad de saber preguntar a la escritura y saber entender lo que quiere decir, en el largo horizonte del tiempo” [2]. No olvidemos que tanto el texto como el tiempo también son silencio.
El silencio da presencia al lenguaje dotándolo en sus más complicados límites de múltiples significados, de valor y de palabra. José Luis Abellán habla de “esa palabra olvidada -y tan necesaria de recuperar- es la palabra que sale del silencio, en lucha difícil -y a veces dramática – con él, pues el silencio es el gran océano del que nace toda verdadera creación.” [3]

El silencio como el espacio creador del diálogo y de comunicación.

El silencio sabe hablar.
Y callar.

[1] Veáse Lotman Y., “Cultura y Explosión”, Gedisa, Barcelona, 2013.
[2] Lledó, E., “El silencio de la escritura”, Austral, Barcelona, 2015, pág. 30.
[3] Altamira, P., “La palabra olvidada”, Ellago Ediciones, Castellón, 2005, pág. 9.


Ana Sánchez-Bayo

Graduada en Ciencias Políticas y con un máster en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, ha trabajado en entornos multiculturales tanto en el ámbito público como en el privado.
Comparte este artículo

One thought on “El silencio presente del lenguaje

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Next Post

Nuevo lenguaje mediático

“Les mots et leur syntaxe, leur signification, leur forme externe et interne ne sont pas des indices indifférents de la réalité, mais possèdent leur propre poids et leur propre valeur.” (Roman Jakobson, [1])     Nuevo Campo Mediático. Constantemente en cambio, continuamente mediático. ¿Dónde están las relaciones mediáticas de las […]

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies