Karl Marx, la actualidad y los medios de comunicación

Luis Velasco

No pretendo convertir los artículos aquí publicados en una tautología cíclica, pero mi condición de periodista me lleva a analizar, criticar, actualizar, refrescar y proponer algunas ideas para intentar paliar la tendencia actual del periodismo y de los medios de comunicación en nuestro fugaz presente, toda vez que el juicio más arraigado es que el periodismo ha dejado de servir a la sociedad y que únicamente se preocupa por sus intereses económicos y comerciales.

En este caso y para llevar a cabo este escueto análisis, nos centraremos en la teoría de la comunicación marxista. Probablemente, muchos lectores dejarán de leer las siguientes líneas al tratarse de la doctrina filosófica de Karl Marx, sin embargo, hay elementos de esta corriente que bien podrían encajar en la actualidad y aportar un balón de oxígeno a ese fenómeno dinámico y cambiante que es el campo de la comunicación.

Muchos de los retratos que se han hecho de Marx, uno de los pensadores políticos más influyentes de toda la historia, obvian su trabajo como cronista político de buena parte de las revoluciones liberales que se dieron en el s.XIX, como la que se dio en España en 1854 conocida como La Vicalvarada, sobre la que Marx escribió una buena serie de artículos y que pueden leer en el libro La España Revolucionaria.

Marx encontró en el periodismo una forma de ganarse la vida y de subsanar las deudas que contrajo, pero también un modo de ofrecer su visión particular de los acontecimientos y las características políticas de esas revoluciones liberales, con carácter nacionalista, con las que se empezó a organizar el movimiento obrero.

Hacia 1842, Marx comenzó su labor periodística en Rheinische Zeitung (La Gaceta Renana) donde, con un estilo polemista y sin compromiso, se convirtió en las muelas del juicio de las autoridades prusianas. Aunque más tarde se uniría a uno de los periódicos más importantes de la época, el New York Daily Tribune, cuyo éxito residía en la difusión del fourierismo, la defensa del proteccionismo, la lucha contra la esclavitud y la pena de muerte; es en La Gaceta Renana donde Marx comienza a entender que el Estado debe responder y resolver las desigualdades sociales.

A través del materialismo histórico, el pensador alemán explicó las relaciones de poder en una sociedad de clases entre los dueños de los medios de producción y los trabajadores. Pero la misma idea sirve para describir el grosor de las cadenas a las que estaba atado el periodismo y cuyo encadenamiento es palpable hoy en día.

Una de las conclusiones de la corriente marxista de la comunicación es que los medios de comunicación mantienen el orden a través de sus distintas funciones legitimadoras y que reflejan las relaciones entre los miembros de una sociedad de clases. En este sentido, se apoya la idea de que los medios de comunicación transmiten a la colectividad la ideología de la clase dominante -la burguesía-.  

Esa tesis guarda estrechos paralelismos con actitudes manifiestas en la actualidad: el pensamiento único, la autocensura y la espiral del silencio. De ese epílogo marxista se infiere la doble visión que se tenía del periodismo. Por un lado, se pensaba que los periodistas eran, como decíamos, ideólogos de la clase burguesa y, por otro lado, que sólo atendían a sus necesidades financieras.

Se trata de un concepto muy presente en nuestros días y que personalidades como Ignacio Ramonet siguen denunciando en teorías como el quinto poder, el mercado de la información o el mercado de la atención.

Dejando a un lado la libertad de prensa y la censura, la corriente marxista habla de dos funciones que deben ser los pilares periodísticos. En primer lugar, los medios deben informar sobre la realidad social a la audiencia y establecer con ella una relación de confianza y credibilidad. Y, en segundo lugar, deben ser una herramienta vehicular para el conocimiento, educar políticamente a la masa social para ampliar la consciencia de la realidad.

Atendiendo a lo anterior no es baladí afirmar que en la actualidad el periodismo va hacia un precipicio cuesta abajo y sin frenos. Son tiempos en los que el campo periodístico lleva consigo una toxicidad que se expande y se introduce en todas las capas de la sociedad.

Siempre existirán los sesgos, forman parte de nuestra identidad como seres humanos. Sin embargo, la indiferencia a la hora de informar, la sobreinformación que deviene en una infrainformación y que es inherente a la polarización actual, me lleva a preguntarme en qué momento el periodista dejó de explicar la realidad de los hechos y su contexto para atender a los niveles de audiencia; quién o quiénes han malogrado el buen hacer de esta profesión; cómo y por qué la sociedad permitió que esto ocurriera; dónde comenzó este juego de ventrílocuos y cuándo diremos ‘basta’.

Vivimos un presente en el que la información se ha convertido en la materia prima de nuestro tiempo, un contexto en el que tenemos un mejor acceso al conocimiento que las generaciones predecesoras pero que, como si de una ironía absurda se tratase, estamos mucho más desinformados. Atendemos y visualizamos antes a lo que pueda decirnos un influencer que a un experto o un intelectual de según qué ámbito. Caemos en los titulares incendiarios y sensacionalistas, como el pez que muerde el cebo, en lugar de leer una información completa. Un presente en el que crear un consenso sobre unos hechos y una verdad se convierte en una tarea kafkiana. En definitiva, corremos detrás de la zanahoria que sujeta el palo.

El concepto que se tiene de periodista en la corriente marxista es, quizá, el primero que debiera rescatarse para nuestra actualidad. Según ese pensamiento, el periodista debe ser un sociólogo que analice el estado de las cosas, que explique los hechos y elabore conceptos, conclusiones y propuestas alternativas. Y desde NCM proponemos y ofrecemos ese espacio pausado y sosegado donde poder llevar a cabo esa tarea vehicular del conocimiento. Falta nos hace. Pero hasta que no arranquemos la zanahoria del palo…


Luis Velasco

Graduado en Periodismo por la Universidad Nebrija. Como comunicador ha desarrollado sus funciones en los medios de La Voz del Tajo, Público.tv y 20 Minutos.
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