La coyuntura en el cambio de paradigma

 

«(…) toda modificación de los instrumentos culturales, en la historia de la humanidad, se presenta como una profunda puesta en crisis del ‘modelo cultural’ precedente (…)», (Umberto Eco [1])

La comunicación es un propulsor crucial de los profundos cambios que ha sufrido la sociedad y esto se revela porque siempre que la comunicación ha cambiado, la sociedad se ha transformado.

De modo sucinto, no es más que el intercambio de símbolos, signos, significantes y significados entre un emisor y un receptor cuyo proceso de interacción se ha visto afectado por este cambio de paradigma -una transición de lo analógico a lo digital- propiciado por la vorágine de las nuevas tecnologías de la información (TIC) y probablemente culminado por la crisis de la Covid-19, como hecho histórico más relevante de los últimos 100 años y como trampolín hacia una mejor interpretación de la era digital.

El confinamiento que hemos vivido entre los meses de marzo y junio ha significado un punto de inflexión en el uso de la tecnología digital para las empresas y para el conjunto de la sociedad. El estudio ‘La crisis de la Covid-19 y su impacto en el sector tecnológico’ , publicado por la EAE Business School y que mide el impacto del teletrabajo y del ocio en España durante la cuarentena [2], revela que el uso de los smartphones aumentó un 64%, mientras que el empleo de los ordenadores portátiles subió un 47%, superando estos datos la media mundial.

El mismo estudio arroja que en España el uso de las redes sociales también se incrementó un 47% en este período, y que la aplicación Zoom y Hangouts Meet han sido las herramientas preferidas por los profesionales para trabajar y para organizar eventos, mientras que HouseParty ha sido la más utilizada por los jóvenes, en la cual se puede disfrutar de juegos multijugador mientras se mantiene una videollamada.

Por supuesto, la comunicación ha sido un actor determinante en la gestión de esta pandemia, que ha puesto de relieve a los medios de comunicación tradicionales, la televisión y la prensa, como principales canales de información y ha relegado a las redes sociales a un papel complementario de los anteriores. No haremos un análisis de los medios de comunicación actuales, pues sería una prolongación de un debate ya de por sí saturado, pero sí podemos dar unas pinceladas del patrón actual de transmisión de la información en un contexto de emergencia sanitaria.

Conocedores del interés que genera en la sociedad, las informaciones de emergencia sanitaria ocupan un mayor espacio en los boletines de los medios de comunicación y, tanto la prensa de calidad como la sensacionalista, suelen resaltar los riesgos, enfatizar el conflicto y aumentar la dramatización en la información, especialmente la televisión. Si atendemos a la cobertura periodística española durante la crisis del Ébola y utilizando el caso particular del perro Excalibur y su dueña, Teresa Romero, la información es tratada desde el alarmismo y el carácter sensacionalista, por la personalización de la información, la crudeza de las imágenes que se publicaban y el léxico alarmista. El País abría su edición el 08/10/2014 con “La contagiada de Ébola hizo vida normal en su barrio durante 10 días” [3] y publicaba noticias como “Cronología del brote de Ébola más mortífero de la historia” [4]; El Mundo tenía titulares como “La destrucción que siembra el Ébola” [5]; El Confidencial difundía artículos como “La epidemia de Ébola más devastadora de la historia” [6]; y eldiario.es, publicaba cosas como: “Todo lo que no ha hecho el Gobierno contra el Ébola hasta que lo tiene en casa”[7].

Todas las noticias tienen como punto en común el carácter alarmista de los titulares. Y lo mismo está sucediendo con la crisis de la Covid-19 actual, como así se refleja en el trabajo ‘Comunicación y crisis del coronavirus en España’ [8], que concluye que las distintas cabeceras de los medios españoles han centrado toda su atención en la información del coronavirus y en el análisis de sus consecuencias. En las redacciones han proliferado las informaciones sensacionalistas, han empleado un lenguaje de guerra en algunos de sus titulares y han incrementado el alarmismo. Todo lo contrario de lo que habría que hacer para informar sin generar alarma o pánico [9]. “Aún no es el infierno, pero estamos en el purgatorio”, rezaba uno de los titulares más actuales de El País.
Es innegable que la comunicación y los medios no son ajenos a los cambios propiciados por las TIC y que este campo está sujeto a una estructura social donde imperan unas normas invisibles sujetas a coerciones comerciales.

En el campo periodístico, que el sociólogo y filósofo francés, Pierre Bourdieu , define como un microcosmos de periodistas o comunicadores que de facto se sitúan en la cúspide del mundo social por ostentar el monopolio de los procesos de producción y difusión de información, impera el recurso de utilizar los titulares como cebo para que el lector haga clic en la información, que fluye de manera circular entre los distintos periodistas de cada medio que luchan por los índices de audiencia, que se han convertido en el criterio último del comunicador y que, en muchas ocasiones, defenestra el código deontológico.

Una práctica que prioriza los objetivos empresariales y comerciales a la finalidad de informar, justificada a través de la necesidad de generar unos ingresos derivados del ecosistema digital. ‘El libro blanco de la información 2017 y sus conclusiones’, un informe realizado por la Asociación de Medios de Información, atestigua lo anterior y revela que la mayoría de consumidores de información sólo lee los encabezados de la prensa escrita y digital, mientras que los consumidores de radio y televisión se nutren de toda la información proporcionada [10].

A modo de conclusión, nos encontramos con un campo periodístico contaminado por su dependencia comercial y social -en términos de audiencia-, en el que prácticamente han desaparecido los valores tradicionales de la profesión y en el que dominan el sensacionalismo, el alarmismo y la dramatización, cuyo máximo exponente se ha encontrado con la crisis de la Covid-19.

Ante la homogeneización de la información y la poca diversidad mediática, Pierre Bourdieu reflexiona en Sobre la Televisión:

“¿Hay que seguir la dirección del modelo dominante, es decir, hacer unos periódicos que sean casi como periódicos de televisión o, acaso, hay que acentuar la diferencia, optar por una estrategia de diferenciación del producto?”
Y propone: “(…) Habría que inundar los medios de gente joven que tiene algo que decir y que están comprometidos con sus investigaciones” [11].

La tecnología digital ha abierto una brecha que brinda la oportunidad de crear nuevos modos de propagación de la información que permite modernizar el campo periodístico, sujeto en realidad a reglas invisibles y a coerciones económicas. Y como evidencia de esta coyuntura nace NCM.

Nuevo Campo Mediático es el resultado de la ruptura de este anquilosamiento y de la necesidad de creación de un nuevo espacio donde la información veraz, la transmisión del conocimiento y la cultura son los valores indispensables; donde, parafraseando a Hannah Arendt, la verdad de los hechos es narrada bajo criterios de objetividad e investigación.

Nuevo Campo Mediático puede ser un comienzo para una renovada labor periodística, pues
velaremos por la correcta información, la pluralidad de pensamiento y la difusión de
conocimiento, cuya finalidad última es análoga a la de un medio de comunicación que, en
esencia, sirve como instrumento para generar una opinión.

Notas

[1] Apocalípticos e Integrados. Editorial Lumen. Umberto Eco (1968) pág. 40.

[2] EAE Business School. ‘La crisis del COVID 19 y su impacto en el sector tecnológico’. Obtenido de: https://www.eae.es/actualidad/noticias/el-uso-de-dispositivos-tecnologicos-parael-teletrabajo-y-el-ocio-ha-aumentado-casi-un-40-en-promedio-durante-el-confinamiento

[3] ‘La contagiada de ébola hizo vida normal en su barrio durante 10 días’. Artículo de ‘El País’. Obtenido de: https://elpais.com/hemeroteca/elpais/portadas/2014/10/08/fbclid=IwAR1XG4aCljIOHzx2gl9NS3kCpjbM_6R55O-ZdvIPvDpO2wxdvpbEfemJ724

[4] ‘Cronología del brote de ébola más mortífero de la historia’. Artículo de ‘El País’. Obtenido de: https://elpais.com/politica/2014/10/07/actualidad/1412677941_023208.html

[5] ‘La destrucción que siembra el ébola’. Fernández, Xavier. Artículo de ‘El Mundo’. Obtenido de: https://www.elmundo.es/internacional/2014/08/15/53ee30e2e2704e90498b4578.html

[6] ‘La epidemia de ébola más devastadora de la historia’. Gracia, Ana. Artículo de ‘El Confidencial’: https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2014-08-06/la-epidemia-deebola-mas-devastadora-de-la-historia-es-improbable-que-llegue-a-europa_172586/

[7] ‘Todo lo que no ha hecho el Gobierno contra el ébola hasta que lo tiene en casa’. Sánchez, Gabriela. Artículo de ‘eldiario.es’. Obtenido de: https://www.eldiario.es/desalambre/hechogobierno-ebola-casa_1_4595932.html

[8] Costa-Sánchez, Carmen; López-García, Xosé (2020). “Comunicación y crisis del coronavirus en España. Primeras lecciones”. El profesional de la información, v. 29, n. 3, e290304. https://doi.org/10.3145/epi.2020.may.04

[9] Scarcella, Carmelo; Antonelli, Laura; Orizio, Grazia; Rossmann, Costance; Ziegler, Lena; Meyer, Lisa; García-Jiménez, Leonarda; Losada, José-Carlos; Correia, João; Soares, Joana; Covolo, Loredana; Lirangi, Enrico; Gelatti, Umberto (2013). “Crisis communication in the area of risk management: the CriCoRM project”. Journal of public health research, v. 2, n. 2, pp. 118-121. https://doi.org/10.4081/jphr.2013.e20

[11] Sobre la televisión. Editorial Anagrama. Bourdieu, Pierre. (1996). Pág 70.


Luis Velasco

Graduado en Periodismo por la Universidad Nebrija. Como comunicador ha desarrollado sus funciones en los medios de La Voz del Tajo, Público.tv y 20 Minutos.
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One thought on “La coyuntura en el cambio de paradigma

  1. Os deseo buena suerte en vuestra aventura, sois muy valientes. Este artículo ha sido escrito antes de que saliera a la luz la propuesta del Gobierno de crear una Comisión de la verdad para vigilar las informaciones no veraces y dañinas que diferentes medios de comunicación emiten. Esto me hace reflexionar sobre que está en el aire la mala aplicación del código deontológico periodístico y espero que seáis capaces de luchar contra estas prácticas que además aparecen en este estupendo artículo de presentación de vuestra línea editorial. Curioso el juego de significados del nombre de vuestra revista digital NCM: No Contaremos Mentiras. Enhorabuena y adelante.

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