Lenguas

Pilar Herrera

 

 

Tengo la sensación de que no se aprende de las experiencias adquiridas a través de los acontecimientos históricos referidos a las prohibiciones, que no se aprende de los errores cometidos de todo tipo, pero sobre todo me llama la atención estos días los relativos al uso de las lenguas. La utilización de una lengua como instrumento de poder político, social, nacionalista y religioso.

La supremacía de una lengua sobre otra, es decir, el concepto lingüístico de diglosia, grosso modo el uso selectivo de una de las lenguas en situaciones formales y de la de menor “prestigio” en situaciones informales, era el caso del catalán, euskera o el gallego en circunstancias históricas anteriores a los tiempos previos de la Constitución.

En el Artículo 3 se recoge el reconocimiento oficial de la realidad del bilingüismo en el territorio peninsular y si bien en algunas regiones de las comunidades bilingües todavía la diglosia puede favorecer a los castellanos- hablantes es de esperar que esta situación se supere mediante la adquisición de un bilingüismo perfecto.

En la diversidad lingüística de la Humanidad, las comunidades multilingües son mayoritarias; y el contacto entre lenguas es un hecho cotidiano y universal. Hoy en día el concepto de diglosia se puede decir que es inexistente en el ámbito hispánico. La aceptación del catalán, euskera, gallego y el español como lenguas oficiales y de cultura en el mismo ámbito y con idéntico prestigio suponen ya la superación de cualquier forma de diglosia.

Para que una lengua sea considerada estándar, tiene que ser el resultado «(…) De un consenso basado principalmente en los usos literarios”, siguiendo a Manuel Alvar, “Y esa lengua, digámoslo técnicamente, es la langue de Saussure; existe en todas partes, está aceptada por todos los hablantes (no sólo por los escribientes), pero nadie la utiliza [1] Sin embargo, mantiene la unidad del sistema. Es el referente válido en un momento dado en la inmensa superficie en la que el español se habla, aunque la realización de ese sistema abstracto pueda tener pluralidad de actuaciones”.

Las prohibiciones sobre el uso de las lenguas sólo producen incomunicación e interferencias en las relaciones sociales, cierre a las diferentes culturas y/o nacionalismos. A propósito del plurilingüismo y el bilingüismo recordé una entrevista publicada en El País que le hicieron a Noam Chomsky cuando éste participó en unas jornadas previas a su investidura como doctor Honoris Causa por la Universidad de Tarragona. “Para el creador de la Gramática Generativa, la primera y la última palabra sobre cómo debe usarse o llamarse una lengua la tienen sus hablantes. Por consiguiente, ni científicos ni políticos tienen nada que decir acerca de las fronteras que delimitan a las lenguas” (…) “Solo tienen que decidir las gentes” [2]

Suscribo todo lo que piensa este reconocido gramático y profesor, y como él pienso que hoy en día las fronteras lingüísticas son difusas y que lo habitual en el mundo no es el monolingüismo sino el plurilingüismo.
Por lo cual, deberíamos no prohibir lenguas, ni nacionalizarlas sino favorecer el plurilingüismo, la elección de cada persona que favorezca la comunicación. Los medios de comunicación, las escuelas, los sistemas de enseñanza educativa favorecen el aprendizaje de una lengua para que sea un buen vehículo de comunicación entre las gentes y los pueblos, para adquirir la cultura necesaria. Nunca la utilización de una Lengua debe ser motivo de desacuerdo político-social o sustitución de una lengua por otra, sino de intercambio comunicativo.

 

 

Notas

[1] Manuel Alvar, Dialectología  Hispánica. Madrid, 1997

[2] ‘Noam Chomsky: «El bilingüismo y el plurilingüismo son una realidad creciente»‘, Arroyo F. (1998). Entrevista para ‘El País’. Disponible en: https://elpais.com/diario/1998/10/28/cultura/909529203_850215.html

[3] López Morales H. (1998) Sociolingüística. Madrid, Gredos; 2ª ed. 1993


Pilar Herrera

Licenciada en Filología Hispánica por la UNED. Imparte clases de Lengua Castellana y Literatura en Educación Secundaria y Bachillerato.
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