Miguel Bosé: mentira la verdad

“Todo es mentira en este mundo, todo es mentira la verdad, todo es mentira yo me digo, todo es mentira ¿por qué será?”, cantaba Manu Chao en la canción Mentira del disco Clandestino (1998) a través de la cual denunciaba la falsedad de los discursos políticos, más concretamente en esta pieza, los relacionados con el cambio climático que por entonces ya causaba estragos en numerosos puntos del globo.

La sombra de Nietzsche se cernía el pasado domingo 18 de abril sobre La Sexta cuando emitió la segunda parte de la entrevista de Jordi Évole al cantante Miguel Bosé. Desde la espigada sala donde se grabó la charla, las experimentadas manos de Bosé acompasaban con golpes en la mesa las recelosas creencias del cantante sobre la pandemia de la Covid-19 cual mazo dictando sentencia; y nos recordaban, como enunciara el pensador alemán, que es parte esencial de la condición humana la verdad de estar condenado a la no-verdad: “Este tema (la Covid-19) sale de un cartel de millonarios psicópatas llamado foro de Davos (…) Van a caer todos. Políticos, médicos, farmacéuticas, los medios de comunicación… todos van a caer. Vamos a ir a un segundo juicio de Núremberg tan espectacular que se van a cagar”, afirmaba con rotundidad Bosé.  

Juicio de Núremberg. Fuente: Enciclopediadehistoria.com

Según el filósofo alemán, que se cuestionaba desde un sentido extramoral qué son la verdad y la mentira, el ser humano necesita vivir en sociedad para sobrevivir. Y para vivir en sociedad se precisan de leyes o pactos sociales que se contemplan como veraces, como verdaderos, y quienes desacatan estos pactos son los llamados mentirosos. Así, los individuos aceptan estas leyes establecidas como verdad por conveniencia y la mentira es rechazada por perjudicial, porque mientras no haya engaño y no nos veamos perjudicados por una mentira, no nos molesta que alguien nos mienta. Por ejemplo, cuando visionamos una serie o cuando leemos un libro de ficción disfrutamos de esa simulación, de ese fingir, porque no salimos perjudicados [1].

El instrumento fundamental para postular estas verdades, los pactos sociales, y que sirve como nexo de la sociedad, son las palabras, a través de las cuales se construyen los conceptos compartidos por todos. Estas abstracciones se crean a partir de metáforas, metonimias y, en el caso de Miguel Bosé, de teatralidad. No obstante, para la completa cohesión social, las palabras deben compartir los asideros de la comunicación que Jürgen Habermas explicaba en su Teoría de la Acción Comunicativa: la integridad, la inteligibilidad, la verdad y la veracidad, pues si pensáramos que todos mienten, no hablaríamos ni escucharíamos [2].

Mientras Jordi Évole se limpiaba las gafas con incredulidad y asombro, el Miguel Bosé más excéntrico llevaba a cabo ese proceso nietzscheano de construcción de conceptos a través de su cosmovisión de la realidad, componiendo una retórica apelando a las emociones: “Esta dictadura tiene que acabar. Somos más y, si nos levantamos, se acabó el juego. No somos tan ricos ni tan potentes, pero somos muchos más”, afirmaba el cantante.

Nietzsche hacía la distinción entre los individuos racionales y los intuitivos, siendo Évole la representación de los primeros y Bosé de los segundos. El hombre racional busca sobrevivir guiado por la verdad establecida por el conjunto de la sociedad, mientras que el hombre intuitivo sólo busca vivir con alegría, como los artistas que no buscan el disimulo y muestran su autenticidad: “Si hubiera pensado en el que dirán, no habría tenido la vida que he tenido”, respondía Bosé cuando Évole le preguntó si se arrepentía de sus afirmaciones inamovibles.

Como Miguel Bosé, el segundo tipo de individuos no definen la verdad como lo beneficioso, sino lo que ellos postulan como verdad, convirtiendo la realidad en un producto que calma sus inquietudes: “Soy negacionista. No es un bulo, es una postura”.

Apelando también a las emociones y en un tono serio, el Évole racional que respalda la veracidad de los hechos pregunta: “¿Cómo te puedes sentir en posesión de la verdad en este tema?”. A lo que Bosé responde: “No es posesión de la verdad, es la verdad. No ha habido debate. La ciencia progresa porque se cuestiona y sobre el debate nacen las opciones que se van estudiando y descartando”.

Cuando Évole ofrece hablar con un científico “que lleva horas y horas para que personas como nosotros podamos vivir mejor” para que se produzca ese debate y Bosé se niega alegando que no es un profesional en la materia, el periodista dicta sentencia: “Me parece muy interesante cuando dices ‘no soy un profesional’. Está muy bien lo que dices porque te colocas donde te tienes que colocar”, infiriendo una posición inferior al cantante.

Nietzsche decía que no hay hechos, tan solo interpretaciones. Pero también reflexionaba que lo importante no es que algo sea verdadero, sino que se considere verdadero. ¿Cuál es, entonces, la verdad? Para el pensador alemán, la verdad es la voluntad de poder, lo que los pactos sociales señalen como verdad. Sin embargo, Bosé encarna la idea de que la pandemia es una gran mentira.

En este sentido, el cantante escenificaba la idea de que la pandemia no existe como tal, que todo es una burda manipulación del poder y los medios de comunicación, una tesis que recuerda soslayadamente a cuando Jean Baudrillard escribió La guerra del Golfo no ha tenido lugar en los años 90 y en cuyas páginas dejó claro que sólo supimos lo que nos dejaron saber: nada. Tan solo los destellos que nos ponían en la televisión.

Del mismo modo que muchos otros personajes no mediáticos que niegan la pandemia y se manifiestan al grito de “illa, illa, illa, fuera mascarilla”, “libertad, libertad, libertad” o “televisión manipulación”, Miguel Bosé hace una interpretación de la no-verdad y de la realidad «tan encantadora e inconexa como el mundo de los sueños« [3], porque la aciaga realidad es que hasta ahora hay más de 141 millones de casos confirmados y más de tres millones de fallecidos por la Covid-19 en el mundo; de los cuales tres millones y medio de casos y 77.102 fallecidos son de España [4].  

Notas

[1] Nietzsche, F., Villanueva, V. L. M., Guervós, S. L. E. D., Chover, L. J. B., Giménez, G. M., & Orduña, T. (2012). Sobre verdad y mentira en sentido extramoral y otros fragmentos de filosofía del conocimiento (2.a ed.). Madrid, España: Tecnos. Universitario.

[2]  Fanéz, I. J., Maldonado, A. M., Camps, V., & Fanes, I. (2017). En la era de la posverdad. Barcelona, España: Calambur.

[3] Ibídem,1. Pág.34

[4] El Diario. El coronavirus, en datos: mapas y gráficos de la evolución de los casos en España y el mundo. Recuperado de https://www.eldiario.es/sociedad/mapa-evolucion-coronavirus-expansion-espana-abril-20_1_1031363.html

Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el pensamiento de Nuevo Campo Mediático. Puedes consultar las NORMAS DE PUBLICACIÓN aquí.

Luis Velasco

Graduado en Periodismo por la Universidad Nebrija. Como comunicador ha desarrollado sus funciones en los medios de La Voz del Tajo, Público.tv y 20 Minutos.
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