Pablo Hasél y la libertad de expresión

Luis Velasco

Mientras el Rubius hacía las maletas a Andorra y los medios de comunicación se afanaban en explicar en qué consiste la elusión fiscal; y en implantar el debate en el espacio público entre españoles solidarios e insolidarios, la libertad de expresión sufría un nuevo revés de manos de la justicia española. Esa de la que airean su utilidad para “hacer oposición al Gobierno” o “para controlar” otro de los poderes del Estado.

Entre dimes y diretes, el rapero Pablo Hasél escuchaba la condena de la Audiencia Nacional a nueve meses de prisión por criticar en una canción el papel de la monarquía española y de Juan Carlos I. La misma sentencia alega que el artista es culpable de incitar al odio y de ensalzar actos terroristas por lanzar los mismos mensajes a través de su cuenta personal de Twitter. Lo que le puede convertir en el primer rapero encarcelado de Europa por expresar su opinión.

En la canción Juan Carlos el Bobón, por la que ha sido juzgado, el artista denunciaba unos delitos de malversación por parte del rey emérito que, curiosamente, se han confirmado en los últimos meses. Y por los cuales algunos partidos políticos han intentado realizar una comisión de investigación a Juan Carlos I. Sin embargo, el Partido Socialista, el Partido Popular y Vox decidieron proteger al monarca.

El artista – que ya descartó pedir el indulto y el exilio como lo hiciera el rapero Valtonyc- ha sido acusado de injurias a la Corona, a las fuerzas de Seguridad del Estado y enaltecimiento del terrorismo por frases de este tipo: “Juan Carlos el Bobón, el heredero de Franco, que mató a su hermano, que acudía con la pija de su amante a cazar elefantes, que saquea al pueblo español, y que en juergas y putas nuestra pasta está tirando”.
Al respecto, el Tribunal Supremo considera que el rapero no está ejerciendo su derecho a la libertad de expresión, sino que está incitando al odio y a la violencia.

Así, Pablo Hasél se une al grupo de personas condenadas por “escarnio contra los sentimientos religiosos” o por “incitación a la violencia”, como el humorista Facu Díaz y la tuitera Cassandra, la revista Mongolia, el actor Willy Toledo, la profesora Elena Mandillo de la Cofrafía del Coño Insumiso… Aunque a diferencia del primero, estos últimos casos se resolvieron con una imposición económica.

Entre tanto, la lengua del juntaletras Jiménez Losantos escupe diaria y libremente insultos e improperios contra cualquier personaje contrario a su pensamiento, mientras por otro lado lamenta no tener “una escopeta” cuando se cruza con un representante de Unidas Podemos.

La libertad de expresión en España

La libertad de expresión está recogida en el Artículo 20 de nuestra Constitución y en el Artículo 10 del Convenio Europeo de los Derechos Humanos; y ampara no sólo aquellas expresiones que puedan agradar, sino también aquellas otras que pueden no hacerlo. Es el derecho a expresar libremente nuestra opinión, nuestros pensamientos e ideas, aunque puedan resultar contrarias o chocantes. Sin embargo, desde que el Partido Popular aprobara en 2015 la Ley Orgánica de Protección de la Seguridad Ciudadana, más conocida como la Ley Mordaza, que ampliaba la capacidad sancionadora de la Administración y cuyas imprecisiones legales favorecen la censura informativa y la desmovilización ciudadana, la libertad de expresión ha sufrido un grave retroceso [1].

Este derecho es uno de los pilares esenciales en los que se sustenta una sociedad democrática como la nuestra, porque es un motor de cambio hacia sociedades a priori más justas: el derecho de protestar contra lo que podemos considerar una injusticia.

Aunque este pilar puede entrar en conflicto con otros derechos fundamentales, la libertad de expresión implica poder comunicarnos y expresarnos libremente, sin miedo a intromisiones. Y alcanza su mayor expresión cuando se ejerce como crítica política.

La insólita condena ha provocado que personajes de la cultura española como Luis Tosar, Antonio de la Torre, Pedro Almodóvar, Joan Manuel Serrat, Fernando Trueba, Carlos Bardem, Emma Suárez, Cristina Huete, Alba Flores… hayan firmado un manifiesto en favor de Pablo Hasel para detener “la persecución a raperos, tuiteros, periodistas, así como otros representantes de la cultura y el arte, por intentar ejercer su derecho a la libertad de expresión se ha convertido en una constante” [2].

No podemos hablar de democracia sin hablar de libertad de expresión, y viceversa. Es un símbolo de la libertad frente a la represión y, en cierta medida, mide la calidad de una democracia como la nuestra, tan puesta en tela de juicio que desgraciadamente – o por fortuna- el Tribunal Europeo de los Derechos Humanos nos ha sacado los colores en más de una ocasión al anular condenas de prisión y multas como, por ejemplo, a unos jóvenes por quemar las fotos de Juan Carlos I cuando aún era rey de España [3].

Aunque pueda haber personas que tengan sentimientos encontrados, la libertad de expresión consiste en proteger los pensamientos, ideas o manifestaciones que puedan remover nuestros valores y principios más inamovibles, e incluso que puedan cuestionar el sistema democrático en el que nos desenvolvemos.

La pluralidad en el espacio público es crucial para que exista un verdadero debate en una sociedad que necesita críticas constructivas para llevar a cabo un mundo mejor. Que existan poderes que no cejen en su empeño de censurar las ideas contrarias a lo correctamente político, solo desluce y degrada la imagen de la democracia española.

La solución no pasa por callar voces a golpe de mazo judicial por mucho que digan cosas que nos repugnen, sino de sumarlas al debate público y de comprobar su resistencia a la crítica pública.

Notas

[1] Teledocumentación, B. S. (2017, 30 junio). Amnistia Internacional España – Derechos Humanos. Recuperado de https://doc.es.amnesty.org/ms-opac/doc?q=*%3A*&start=0&rows=1&sort=fecha%20desc&fq=norm&fv=*&fo=and&fq=mssearch_fld13&fv=EUR41400017&fo=and&fq=mssearch_mlt98&fv=gseg01&fo=and

[2] Alba Flores on. (2021, 8 febrero). [Tweet]. Recuperado de https://twitter.com/AlbaGlezVilla/status/1358867945221459984/photo/1

[3] Jurídicas, N. (2018, 13 marzo). El TEDH condena a España por penar con cárcel la quema de una foto del Rey. Recuperado de https://noticias.juridicas.com/actualidad/jurisprudencia/12787-el-tedh-condena-a-espana-por-penar-con-carcel-la-quema-de-una-foto-del-rey/

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Luis Velasco

Graduado en Periodismo por la Universidad Nebrija. Como comunicador ha desarrollado sus funciones en los medios de La Voz del Tajo, Público.tv y 20 Minutos.
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