«Pensamiento complejo»

Comentario sobre el pensamiento complejo de Edgar Morin:

En su “Introducción al pensamiento complejo” Edgar Morin relata cómo la sociedad está sumergida en una barbarie de ideas cuya salida se encuentra -únicamente- en la claridad de ese pensamiento (complejo).

Además, ha de tenerse en cuenta que no debemos resumir lo complejo como el antónimo de lo simple. Lo complejo no puede ser definido y tampoco puede ser resumido en la complejidad. “La complejidad no sería algo definible de manera simple para tomar el lugar de la simplicidad. La complejidad es una palabra problema y no una palabra solución.” [1]

Quizás una de las misiones del pensamiento es disipar las dudas poniendo orden y claridad en lo real y para que esto pase la palabra complejidad debe legitimarse. Es aquí donde entra en juego el conocimiento científico, el cual intenta disipar la complejidad de los fenómenos para llegar al orden simple. Sin embargo, esta simplificación de los fenómenos trae consigo algunos problemas quitándole veracidad al verdadero conocimiento.

“Ciertamente, la ambición del pensamiento complejo es rendir cuenta de las articulaciones entre dominios disciplinarios quebrados por el pensamiento disgregados (uno de los principales aspectos del pensamiento simplificador); éste aísla lo que separa, y oculta todo lo que religa, interactúa, interfiere. En este sentido el pensamiento complejo aspira al conocimiento multidimensional. Pero sabe, desde el comienzo, que el conocimiento completo es imposible: uno de los axiomas de la complejidad es la imposibilidad, incluso teórica, de una omniciencia.” [2]

“Hace suya la frase de Adorno: «la totalidad es la noverdad». Implica el reconocimiento de un principio de incompletud y de incertidumbre. Pero implica también, por principio, el reconocimiento de los lazos entre las entidades que nuestro pensamiento debe necesariamente distinguir, pero no aislar, entre sí.” [3]

Por ende, la finalidad de llegar a un conocimiento complejo también tiene sus límites. Puesto que no podemos eludir su desafío; para unir las diferentes complejidades en un complejo de complejos, debemos llegar a un método que nos permita dialogar y negociar los diferentes conocimientos, y para ello, como menciona el autor debemos eliminar las dos ilusiones de este pensamiento complejo; creer que la complejidad conduce a la eliminación de la simplicidad y confundir complejidad con completad.

Otro factor importante de este conocimiento complejo es su finalidad de llegar a ser un conocimiento multidimensional. Sin embargo, la ignorancia y el error se expanden y progresan al mismo tiempo que el conocimiento, lo que se revela en una gran amenaza para la humanidad, el progreso ciego e incontrolado del conocimiento.

Llegar a un conocimiento completo es imposible, sin embargo, para llegar a un mayor acercamiento de este conocimiento debemos separar la complejidad de la realidad. El conocimiento trabaja a través de diferentes datos significativos y no significativos que selecciona. Trabajamos bajo el paradigma de la simplificación basado en el paradigma de la disyunción, este principio ha aislado los tres grandes campos del conocimiento científico. Para llegar a una realidad clara debemos evitar la identificación, así como la disyunción a priori. Las realidades son desintegradas, puesto que la inteligencia ciega destruye los conjuntos y las totalidades aislando los objetos de sus ambientes. Esta ceguera del conocimiento nos acerca a una “mutación sin precedentes en el conocimiento” [4]

Por ello y para solucionar los problemas y las realidades de la ciencia antropo-social, tanto en su macro como en su micro dimensión, debemos sustituir el prioritario paradigma de la disyunción por uno de distinción, formado por principios dialógicos y translógicos que tendrían en cuenta la lógica clásica y sus límites de facto y de jure.
Trabajar con lo cierto y con lo incierto, con lo uno y con lo otro, y de esta forma poner orden a los fenómenos dejando de lado el desorden.

El pensamiento complejo debe, por tanto, afrontar el entramado de las diferentes ciencias y fenómenos, sin dejar de lado que la palabra complejidad no es un problema, pero tampoco una palabra solución.

 

*Veáse: Morin, E. “Introducción al pensamiento complejo”, Gedisa, España, 2009.

[1] Morin, E. “Introducción al pensamiento complejo”, Prólogo. Pag, 10. Recuperado de: http://cursoenlineasincostoedgarmorin.org/images/descargables/Morin_Introduccion_al_pensamiento_complejo.pdf

[2] y [3] Morin, E. “Introducción al pensamiento complejo”, Pag, 11. Recuperado de: http://cursoenlineasincostoedgarmorin.org/images/descargables/Morin_Introduccion_al_pensamiento_complejo.pdf

[4] Morin, E. “Introducción al pensamiento complejo”, Pag, 16. Recuperado de: http://cursoenlineasincostoedgarmorin.org/images/descargables/Morin_Introduccion_al_pensamiento_complejo.pdf


Ana Sánchez-Bayo

Graduada en Ciencias Políticas y con un máster en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, ha trabajado en entornos multiculturales tanto en el ámbito público como en el privado.
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