¿Una nueva migración?

Un nuevo paradigma. Una nueva normalidad. Una nueva sociedad. Un nuevo pensamiento. Nuevas políticas. Nuevas restricciones. Nuevas investigaciones…nuevo, nueva, nuevos, nuevas… Si nos encontramos en esta -nueva NOVEDAD-, no deberíamos renovar conceptos, (re)pensar, me encanta que el prefijo “re-” nos lleve de nuevo a lo anterior.

Me gustaría poner sobre el papel el concepto de migración y todo lo que ello conlleva. Es una característica propia del ser vivo, un movimiento de vida. Naciones Unidas la define como un “término genérico que se utiliza para describir un movimiento de personas en el que se observa la coacción, incluyendo la amenaza a la vida y su subsistencia, bien sea por causas naturales o humanas.” Bien es cierto que las migraciones ayudan a entender los movimientos demográficos y económicos de los países y están influidas por multitud de factores, ya sean políticos, económicos, naturales, o sociales. Siendo la migración un tema de constante actualidad, ¿está constantemente actualizada?

Ligados al concepto de migración encontramos el de migración forzosa o el de libre circulación de personas, entre otros. Si por migración forzosa entendemos, como Naciones Unidas, el “movimiento migratorio en el que existe un elemento de coerción, incluso una amenaza de muerte y de privación de los medios de subsistencia, ya sea el resultado de causas naturales o creadas por el hombre”, y a la libre circulación de personas, iniciada en el Tratado de Roma, el derecho de las mismas a circular libremente, podemos considerar que los desplazamientos de población son una de las consecuencias de la economía global y de los sistemas de producción, siendo tanto una oportunidad como un reto tanto para los países de origen como para los países receptores.

Los movimientos de personas o los movimientos migratorios siempre han tenido una gran repercusión tanto a nivel nacional como internacional, por ello, esta breve descripción de conceptos nos anima a reflexionar, junto con la situación actual, acerca de ese derecho de libre circulación o sobre esas migraciones, sean o no forzosas.

La crisis de la Covid-19 ha puesto tanto a los estados como al entramado internacional en una difícil y tensa situación. Hace unos meses seguiría diciendo que nos encontramos en un mundo de creciente interdependencia y que los fenómenos deben entenderse conjuntamente, pero ¿y ahora?  Si hay medidas que restringen la movilidad entre países, internacional; y la movilidad nacional, migraciones internas, ¿ qué sentido tiene este viejo derecho, este movimiento de vida?, ¿Qué ocurre con el tercer pilar del Tratado de Maastricht?

La situación actual nos invita a reflexionar sobre la posible reformulación de aquellos derechos y aquellos términos que tanto eco han hecho en el entramado internacional.


Ana Sánchez-Bayo

Graduada en Ciencias Políticas y con un máster en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, ha trabajado en entornos multiculturales tanto en el ámbito público como en el privado.
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